Asociación de jubilados ferroviarios de Cerro Barón recuperan su sede con apoyo de EPV

  • Tras innumerables robos y los daños ocasionados por los ya cotidianos movimientos telúricos ocurridos en la zona, la sede de la asociación sufrió grandes daños que pudieron ser subsanados con el apoyo de la Empresa Portuaria Valparaíso.

 

Con una vista privilegiada y una amplia sede cuentan los integrantes de la Asociación de Jubilados Ferroviarios y Montepiadas Valparaíso de Cerro Barón quienes, gracias al apoyo de Puerto Valparaíso, han logrado levantar su lugar de reunión tras innumerables robos y el deterioro causado por movimientos telúricos.

En esta oportunidad, luego del último hurto, la agrupación decidió utilizar los fondos para la reparación de techumbre y pintura de todo el interior de la sede. Es por este motivo que la presidenta de la asociación, María Veragua, se mostró muy agradecida indicando que “para nosotros esta ayuda era impensada, no había mucha credibilidad en que nos iba a resultar, pero ustedes llegaron después que nos destruyeron todo los maldadosos. Es emocionante tener una sede como se merecen mis socios, no yo. Si hubiese venido ese día de la asamblea que habría dado gusto, porque estaban todos emocionadísimos porque tenían algo nuevo. Gracias Puerto Valparaiso”, indicó.

Por su parte, el gerente de asuntos corporativo de EPV, durante la visita realizada a la sede destacó la relevancia de este tipo de contribuciones a los vecinos de Valparaíso. “Estamos muy contentos de apoyar a esta organización, creemos que es parte de lo que hoy como puerto estamos haciendo con múltiples territorios. La idea es que sigamos apoyándolos; hemos tomado algunos compromisos para 2018, creemos que la reparación de su sede va a ser fundamental para el próximo año y la cultura ferroviaria es fundamental para Valparaíso, así como la cultura portuaria, es por eso que estamos en esta política de ciudad-puerto”, señaló.

La Asociación, que funciona desde sus inicios en la calle Portales del Cerro Barón, reúne a alrededor de 400 socios y tuvo su origen en 1927, cuando un grupo de trabajadores ferroviarios jubilados, decide crear un espacio que permitiese a ellos y a sus familias, poder realizar actividades de recreación y de solidaridad para sus socios y socias.